FCE Cosmetique
 
 , 21 de Maio de 2012
   Revista - H&C - Household & Cosméticos
Vol. VII - nº 35 - Jan/Fev - 2006 


Especial Household

Combate a la clandestinidad

 Traer fabricantes clandestinos de saneantes para el sector formal contribuye para mejorar la calidad de los productos, reducir posibles accidentes causados por consumo indebido e incrementar la competitividad

 “Un limpiador multiuso cuesta entre R$ 3 y R$ 3,50, aquí es R$ 1,5”, dice el atendedor de una tienda que comercializa productos de limpieza sin marcas, a granel. Ese es un escenario común en todo País. En un primer momento, podemos pensar que ello ocurre sólo en regiones más pobres, en barrios donde el poder adquisitivo del consumidor generalmente es más bajo. Pero, para producir ese reportaje encontramos algunos contrastes. En un barrio noble, cercano a la Av. Paulista, una de las principales de la ciudad de São Paulo, constatamos la venta de clandestinos bajo variadas formas. Ya sea en la tienda, en pequeñas tiendas, en el camión, en la camioneta o aún por la forma de puerta en puerta, ese tipo de producto llega a la casa de consumidores diversos, de todos los brasiles.

En el primer punto de venta que visitamos, además de comparar el precio del líder con su producto sin marca, el atendedor – uno de los propietarios de la tienda – orientó otro cliente sobre su ítem de combate de plagas. “Insecticidas líderes y similares matan solamente por el momento, si usted fuere bueno en el gatillo termina con los bichos, pero nuestro producto actúa por más tiempo y es más barato”, dice. Quien no tiene presupuesto para hacer propaganda, aún encuentra maneras de hacer el marketing de sus productos.

“Vendemos a dueñas de casa, empleadas domésticas, condominios, bares y restaurantes de la región”, cuenta el propietario. En ese establecimiento, los productos propios representan más del 70% de las ventas, el restante queda con los pocos productos de marca disponibles en las repisas.

Portafolio diverso – Lo que más nos impresionó en ese lugar fueron los 20 grifos de donde salen los productos preparados a los fondos de la tienda y almacenados en barriles. Desde el grifo, el producto es envasado en embalajes reutilizados de refrigerante, agua y aún de productos de limpieza. La mayoría va a botellas PET, sin rótulo, lo que contraría exigencia legal prevista por Anvisa y el Código de Defensa del Consumidor, que prevé la necesidad de informaciones sobre los derechos del consumidor en los embalajes.

Es en los rótulos que los fabricantes son obligados a informar la composición del producto, riesgos a la salud y datos sobre la empresa responsable por la fabricación con teléfonos y direcciones para contacto. Según Anvisa, la fiscalización sobre el sector cabe principalmente a la Policía Civil.

¿Mercados distintos? – En otra tienda, una placa indica una promoción para atraer al consumidor: “Arriba de 5 litros del mismo producto, descuento de R$ 0,10 por litro”. Además de los productos convencionales – lavandina, desinfectante, multiuso, detergente, suavizante y limpia-vidrios – están disponibles para el consumidor en ítems “especiales”, exclusivos según el propietario, como: limpia-aluminio, alcohol perfumado y un producto específico para limpieza de piedras. Uno de los productos, un líquido amarillo oscuro tiene una fragancia denominada “Palmolive”, marca de propiedad de Colgate-Palmolive.

“Estamos en ese ramo hace cerca de 20 años”, cuenta el propietario. Para él, que dice pagar todos los impuestos y tener conocimiento técnico para preparar los productos, no vale la pena invertir en el desarrollo de la empresa para crear una marca, fabricar embalajes y lograr registros junto al gobierno. “Son dos mercados distintos, uno es el de productos de marca que son vendidos en los supermercados, el otro es ese segmento en el cual actuamos, de productos más baratos ofrecidos por litro”, agrega el comerciante.

Barreras – Según Anvisa, las principales dificultades de las empresas clandestinas para ingresar en el sector formal son: apertura de la empresa con registros legales, calidad de los productos (generalmente los clandestinos no tienen la cantidad recomendada de activos y tienen sustancias no permitidas o aún desconocidas), embalajes apropiados (con identificación de las sustancias que componen la formulación) y condiciones de fabricación (equipos y procedimientos correctos).

“No queremos eliminar esos comerciantes o fabricantes, pero sí traerlos al sector formal”, afirma Tânia Pich, gerente general de saneantes de Anvisa. Hace tres años, Anvisa creó un grupo de trabajo específico para ese asunto. El equipo está compuesto por miembros de la agencia, representantes del sector y empleados de vigilancias sanitarias estatales. Entre los objetos de la agencia está la reversión de esa situación. Según la gerente, combatir la clandestinidad trayendo los informales a la legalidad, puede contribuir para el crecimiento y fortalecimiento del sector de limpieza doméstica en Brasil.

Aproximación – Según Tânia Pich, la agencia se ha acercado de empresas y profesionales que pretenden salir de la condición de clandestinos para ingresar en el sector formal. “Realizamos trabajos en São Paulo, y recientemente conversamos con empresas de las Regiones Nordeste y Norte, por el hecho de las vigilancias sanitarias locales recibir solicitudes de las propias fabricantes”, dice.

Según la gerente, Anvisa también tiene planes para crear grupos de monitoreo de fabricantes con la finalidad de proporcionar el desarrollo del sector. La participación de Anvisa en los cursos de limpieza promovidos por la revista H&C , por ejemplo, contribuye para mostrar a los fabricantes que ingresar en la legalidad no es un bicho de siete cabezas.

Consumidor – Además de promover la concienciación entre las empresas clandestinas, desde 2003, Anvisa alerta al consumidor, por medio de la cartilla “Orientaciones a los Consumidores de Saneantes”. Cerca de un millón de ejemplares fueron distribuidos en São Paulo y 300 mil en Rio de Janeiro. Ese material trae informaciones sobre saneantes y como ellos deben utilizarse, y explica lo que es vigilancia sanitaria, como los productos son controlados y como identificar los clandestinos.

Para ser vendidos en supermercados, pequeñas tiendas, tiendas de comestibles y otros locales de comercio, los saneantes necesitan ser seguros y eficaces, atendiendo las exigencias de Anvisa. Por ello, la cartilla refuerza que todos los fabricantes son obligados a seguir normas legales y técnicas y lograr autorización del Ministerio de Salud para fabricar y comercializar cada uno de sus productos.

Baja competitividad – Si un lugar vende harto, aún en barrios “más ricos”, hay otros donde la venta de productos sin marca no es tan expresiva. En otro punto de venta visitado por el equipo de H&C , los productos sin marca vienen en un embalaje estándar verde oscuro, no transparente, pero sí sin rótulo con especificación de los componentes de la fórmula.

En la etiqueta, sólo el nombre del producto (lavandina, suavizante, jabón de coco, etc.). El aviso para mantener los productos lejos de niños y de animales está solamente en la repisa, al fondo de la tienda. “Aquí, ese tipo de saneante representa cerca del 5% de nuestra facturación”, revela el propietario.

“Compramos los productos de una pequeña proveedora química, que tiene inscripción en el Catastro Nacional de Personas Jurídicas y químico responsable. Esa empresa nos entrega los productos en esos embalajes (de 2 litros ó 20 litros)”, dice. Para el comerciante, ese tipo de producto de limpieza sin marca, está en fase de decadencia.

“En el pasado había mucho más y el pueblo compraba, hoy no vale la pena, aunque el precio sea el 10% ó el 15% más bajo. Las personas confían en los productos de marca, que aquí son los campeones de ventas”. Según el comerciante, “los fabricantes de las grandes marcas pueden disminuir costos o márgenes de ganancia, y llegar a precios más competitivos con promociones para abatir los clandestinos”.

Investigaciones de ACNielsen muestran que, en fases de crecimiento del poder adquisitivo, las marcas líderes vuelven a conquistar participación en el mercado. En épocas de baja ese consumo disminuye. Cabe a las empresas del sector formal aprovechar la preferencia del consumidor para consolidar sus marcas. Esta parece ser una buena manera de combatir el clandestino.

Riesgo a la salud

 Fabricar productos de limpieza en casa o a los fondos de la tienda no es una tarea ardua. Además de la facilidad para lograr materias primas, según las propias personas que “fabrican saneantes”, los interesados en empezar esa actividad encuentran cuadernillos y vídeos explicativos en la Internet, y cuentan con explicaciones detalladas en ciertos programas de televisión. Pero, empresas del sector formal y la vigilancia sanitaria promueven acciones en pro de la mejora de ese escenario, para que las empresas clandestinas se desarrollen y ofrezcan productos seguros a la población.

La propia Anvisa alerta que, es peligroso comprar jabón, detergente y lavandina sin registro. Esos saneantes pueden causar alergias, intoxicaciones, quemaduras, problemas respiratorios, irritaciones, heridas, aún la muerte de personas y animales.

“Cuando el consumidor adquiere un producto clandestino, él no tiene garantía de su eficacia y corre el riesgo de perjudicar su salud”, afirma Tânia Pich, gerente general de saneantes de Anvisa. “Las formulaciones de esos productos muchas veces están mas allá de las especificaciones recomendadas y los embalajes reutilizados no están debidamente limpios y descontaminados”, concluye.

Cofres más llenos

 El ingreso de empresas clandestinas en el mercado formal, además de incrementar la competitividad en el sector, puede incrementar la facturación en millones de reales

La comercialización de productos de limpieza clandestinos corresponde a una pérdida de aproximadamente R$ 558 millones en la facturación del sector de household en Brasil, según levantamiento de Abipla. Esa información se basa en una investigación realizada por la Fundación Instituto de Pesquisas Económicas (FIPE), en 2001. Por medio de ese estudio, el instituto analizó la venta en las calles de los siguientes productos: lavandinas, detergentes, multiusos, suavizantes y desinfectantes. A pesar de obsoletos, esos datos muestran el panorama del mercado clandestino en el País. Según Abipla, esos datos serán revisados.

Según Abipla, la actividad de los fabricantes clandestinos, además de no hacer parte de los resultados positivos del sector de limpieza, carga el área público, ya que “empresas clandestinas” dejan de pagar sus impuestos (ver lista). El valor de pérdida en impuestos puede llegar a R$ 219 millones, tomando en consideración sólo la venta de lavandinas, desinfectantes, suavizantes de ropas y detergentes líquidos.

“Hemos buscado una aproximación mayor con el Sebrae para que, en las clases sobre industria de productos de limpieza sea incluido un módulo sobre regularización de empresas y productos”, dice Maria Eugênia Saldanha, directora-ejecutiva de Abipla. La asociación tiene también un foro de denuncias. “Cuando recibimos una información (documentada) sobre clandestinidad, entramos en contacto con la empresa fabricante para informarla acerca de las irregularidades y orientarla sobre el proceso de regularización”, afirma. A partir de ahí, es determinado un plazo para que la empresa se regularice.

“Si observamos que, no hay intención de regularización pasamos la denuncia a los organismos competentes”, dice la ejecutiva. Abipla, según ella, también participa activamente del Foro Nacional de Combate a la Piratería e Ilegalidad, y tiene el Grupo de Informalidad, que discute las posibles acciones y planes para combate del mercado informal.

En la opinión de la directora de Abipla, lo que interesa es que los productos ofrecidos al consumidor sean seguros y eficaces, y que las normas vigentes sean respetadas. “Una vez legalizado ese mercado, la competencia se hace justa y saludable”, analiza.

Proveedores – Abipla afirma que, orienta proveedores de materias primas y distribuidores sobre la importancia de la formalidad por medio de los cursos realizados en asociación con el Consejo Regional de Química. Los temas abordados son: registro de productos, buenas prácticas de fabricación y autorización de funcionamiento, entre otros.

Muchas proveedoras de materias primas ofrecen orientaciones de como fabricar o elaborar productos de limpieza a sus clientes. Algunas de ellas disponen esas informaciones en el propio sitio de la empresa. Ese comportamiento, al mismo tiempo que proporciona oportunidades para pequeños empresarios o personas que quieran perfeccionar sus productos puede facilitar la actividad clandestina, ya que da la receta de la torta.

Según el gerente de ventas de una empresa química de São Paulo, muchos emprendedores que actúan en ese segmento de productos sin marca no tienen condiciones de pagar el piso mensual para que un químico firme sus productos (cerca de R$ 700, según el profesional) o aún la tasa anual al consejo regional de química (también alrededor de R$ 700).

“Buscamos orientar nuestros clientes sobre la manera correcta de utilizar nuestros productos, muchas veces proveemos sugerencias de formulaciones por escrito”, afirma. La empresa vende tanto materias primas como productos listos, concentrados. Si el cliente opta por esta última alternativa, basta que agregue agua para lograr su saneante y así poder venderlo al consumidor final.

“El cliente puede pedir 200 litros de desinfectante, de ahí vendemos 10 litros concentrados, entonces él sólo necesita agregar agua”. En esta empresa, según el gerente, la venta de materias primas o concentrados para clientes informales puede representar hasta el 30% de la facturación en lo que dice respecto al sector de household. Una alta representatividad para ser despreciada. ¿Y ahora?

Pérdidas en impuestos originarias en la informalidad

Producto
Consumo
estimado
(mil R$)(1)
%Informalidad (2)
Carga tributaria (%) (3)
Valor de pérdidas en impuestos (mil R$)
Lavandina
559.286
42,1
37,84
89.097
Desinfectante
541.410
30,6
37,84
62.690
Suavizante
726.716
15,2
43,16
47.675
Detergente Líquido
603.107
7,7
42,27
19.630
Total
-
-
-
219.092

Fontes:
(1) Estimativa propia Abipla
(2) Estudio FIPE – 2001
Estudio IBPT – Diário do Comércio, 19 de julio de 2004

(*) Estimativa por similitud tributaria con otros productos estudiados

Ranking de los clandestinos

El producto de limpieza clandestino más vendido es la lavandina. Abipla divulga que esa categoría, en el sector formal es responsable por ventas de R$ 560 millones. El estudio de Fipe (de 2001) revela que, por lo menos, el 42,1% del volumen de ese tipo de producto vendido es clandestino. Es decir, esa facturación con el ingreso de los clandestinos en la legalidad podría superar la marca de R$ 700 millones.

El segundo lugar en el ranking de los clandestinos son los desinfectantes, que mueven anualmente R$ 540 millones en el mercado formal. Más del 30% de los productos comercializados son clandestinos. Suavizantes y detergentes líquidos ocupan el tercer y cuarto lugar con el 15,2% y el 7,7% de participación de productos ilegales.

Pérdidas en impuestos originarias en la informalidad

Producto
Consumo
estimado
(mil R$)(1)
%Informalidad (2)
Pérdida de facturación (mil R$)
Lavandina
559.286
42,1
235.459
Desinfectante
541.410
30,6
165.702
Suavizante
726.716
15,2
110.460
Detergente Líquido
603.107
7,7
46.439
Total
-
-
558.060

Fontes:

PS. no hay generación de empleos formales; no hay disposición para inversiones

(1) Estimativa propia Abipla
(2) Estudio FIPE – 2001
 


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